TRATAMIENTO LOGOPEDICO EN LA ENFERMEDAD DE PÁRKINSON

La enfermedad de párkinson requiere de un tratamiento multidisciplinar en el cual colaboran múltiples especialistas. Entre los profesionales que intervienen en este tratamiento encontramos la figura del logopeda.
Entre los síntomas más comunes encontramos dificultades de articulación, disminución en la intensidad de la voz, monotonía y/o ronquera entre otros. Estos síntomas pueden tener un impacto negativo muy importante en la calidad de vida del paciente ya que la comunicación con las personas que le rodean puede verse afectada por el miedo a que no le entiendan o no le escuchen.
​También son comunes los problemas de deglución o disfagia. Entre los síntomas que nos pueden alertar de la existencia de un problema de deglución encontramos tos y/o ahogo durante las comidas o después de las mismas, deshidratación, pérdida de peso, escape de los alimentos de la boca, dificultad para masticar, necesidad de tragar varias veces, restos de comida, regurgitación nasal, cambios en la voz del paciente, babeo, aspiraciones e incluso neumonía.
Los enfermos de párkinson presentan además una pérdida significativa de la expresión facial. Esto se debe a la rigidez y la dificultad para mover los músculos de la cara. Esta expresión en ocasiones puede confundir a las personas de su entorno acerca de su estado de ánimo.
Es conveniente acudir a un logopeda colegiado que realice una evaluación detallada de estos síntomas y diseñe un plan de rehabilitación ajustado. Por ello, todos nuestros asociados tienen la posibilidad de realizar de forma gratuita una valoración logopédica anual.
Será de vital importancia empezar cuanto antes con el tratamiento ya que nuestro objetivo será el de rehabilitar y/o mantener las funciones que se encuentren alteradas, pero también el de prevenir posibles alteraciones que puedan darse en un futuro.

​OLGA CASTELLÓ

Logopeda de la Asociación Parkinson Gandia Safor.

Carta de una enferma de Parkinson (2009)

Hoy, hablando de nuevo en uno de esos mágicos ratos que comparto con “nuestra presidenta”, Maria Carmen Escrivá, descubrí una carta que escribió en el 2009 y que periódicos como “Las provicinas” publicaron en su día. En ella, una vez más veo a la persona alegre, luchadora y viva que veo semana a semana en la Asociación, y por eso hoy la comparto en nuestro blog, porque me parece maravilloso poder leer y comprender sus palabras en una sociedad cada vez más encerrada sobre el “uno mismo”. Sin pretensión, con sinceridad, con grandes verdades y dando un impulso fundamental en el acto de visualizar y humanizar el lado más cruel de la Enfermedad de Parkinson: el aislamiento social de quienes la padecen.

Espero que os aporte algo con su lectura y cercanía:

“Nosotros los enfermos de Parkinson aunque actuemos de forma diferente, no somos personas diferentes, ya que nuestras facultades y capacidades psíquicas y cognitivas se mantienen.
Así que nuestro mensaje a la Sociedad es: que no nos tengan miedo, no, nos rechacen, y que sepan que no se trata de una enfermedad de personas mayores, hay personas jóvenes que también tienen la enfermedad.
Tenemos que dar a conocer las necesidades de este importante colectivo de pacientes que en muchos casos han visto truncada su vida laboral al estar afectados a edad más temprana, originando importantes cambios en las familias que dependían de una persona y ahora deben ocuparse de ella, también pagarse las terapias (gimnasia, fisioterapia, masajes, logopeda, psicóloga, etc.,) todo esto corre a cargo del enfermo puesto que no está subvencionado por la Sanidad. ¿Hasta cuando?
Hay que difundir la realidad de la enfermedad y de los enfermos, que la sociedad nos conozca y no huya de nosotros, porque hablemos, temblemos o tengamos una expresión en la cara diferente.
Es hora de ver el lado humano de esta enfermedad. Si tienes Parkinson o compartes la vida con alguien que lo tiene no te escondas, no lo ocultes, da la cara, ven, porque si nosotros somos más el Parkinson será menos.
Acudid a las Asociaciones, en ellas encontrareis toda la ayuda y el apoyo psicológico y psíquico y físico que podáis necesitar. Hablo por experiencia mi vida a cambiado, sé que tengo la enfermedad, hoy por hoy aún la tengo bastante estable, sino fuera por los porrazos que me doy, pues siempre estoy cayendo, pero en la gimnasia me enseñan a caer, para que no me haga mucho daño, aunque a veces no se puede evitar.
De vez en cuando celebramos una merienda, seguramente pronto haremos talleres de manualidades.
Tenemos un órgano que regaló el antiguo Presidente, ayer tuvimos una chocolatada, cantamos villancicos, todo el mundo estaba contento, en esos momentos no piensas que estás enfermo, yo en estos momentos de mi vida soy feliz, (quizás el que me conozca piense que no tengo motivos, mi marido se está quedando ciego por culpa de una enfermedad degenerativa hereditaria-RETINOSIS PIGMENTARIA- hasta el nombre es raro, y yo tengo PARKINSON, ¿ la verdad es que más se puede pedir? pero ¡VOY A SER ABUELA! Y eso me lo compensa todo.
Por eso las Asociaciones son buenas para nosotros, acudid a ellas , hablad con la psicóloga o con la Trabajadora Social o con quien necesitéis en ese momento, probad este Nuevo Año , no os quedéis en casa, allí os encontráis seguros pero cada vez estaréis peor, no lo digo yo sola, a mí me lo dijo el médico hay que pasear una hora diaria por lo menos, hay que darnos a conocer mostrar a la Administración que somos caras reales, caras conocidas, caras de hoy, las caras de los afectados por esta enfermedad poco conocida.
El mundo tiene que saber que cuando se habla de Parkinson se habla de personas de hoy. Queremos dejar de ser estadísticas, números, cálculos, que nada hacen sentir, queremos dejar de ser “clase pasiva”, queremos dejar de esperar a que los demás lo hagan todo. ¡Queremos luchar, para que pronto encuentren una cura para esta enfermedad!”
Gracias Mari Carmen, por ser como eres.

Actividad física y Párkinson

Como fisioterapeuta de la Asociación, y dado que hoy hemos dado el pistoletazo de salida de nuestras jornadas del Día Mundial del Parkinson con una mesa informativa en la “Fira del Sport” de Gandía. Hoy voy a hablaros de la importancia de la actividad física en EP (Enfermedad de Párkinson).

El Parkinson es un trastorno neurodegenerativo crónico, que conduce con el tiempo a una incapacidad progresiva debido a la destrucción de las neuronas pigmentadas de la sustancia negra.

Este proceso neurodegenerativo provoca problemas físicos como temblores, rigidez muscular, lentitud en los movimientos voluntarios e involuntarios, y principalmente una dificultad en empezar y/o terminar este tipo de movimientos. Debido a todos estos síntomas, la dificultad en la marcha, el equilibrio y sobretodo la posibilidad de caídas aumentan exponencialmente.

Todos nos hacemos una idea de lo que una caída de por sí ya conlleva: hematomas, heridas, dolor muscular e incluso posibles fracturas con sus periodos inmovilizantes… Si le sumamos a ello, la edad, las alteraciones no sólo físicas, sino también psicológicas propias de un enfermo de Parkinson, podremos hacernos cargo de lo importante que es poder reducir el riesgo a padecerlas lo máximo posible.

Es ahí donde cobra verdadera importancia la actividad física como herramienta terapéutica. Desde la fisioterapia trabajamos en nuestra asociación, en modo rehabilitatorio y de ocio, programas de actividad física que abordan como finalidad los siguientes aspectos:

  • Movilidad de todas las articulaciones del cuerpo: para conservar un rango de movilidad adecuado y funcional.
  • Ejercicios de equilibrio, propiocepción y coordinación: para asegurar mayor estabilidad y asentar movimientos que ayuden a abordar obstáculos durante la marcha (escalones, cambios de suelo, etc).
  • Mejorar la postura y la respiración: ya que el enfermo de Parkinson tiende a la flexión de todas sus articulaciones, disminuyéndose con el tiempo su capacidad respiratoria, y su tendencia a inclinarse hacia el suelo variando así su centro de gravedad.
  • Ejercicios dirigidos a mejorar y reeducar la marcha: esto nos dará unas herramientas no sólo físicas para no caer, sino psicológicas aumentando su grado de confianza en si mismo para desplazarse y ser lo más autónomo posible en su día a día.
  • Ejercicios específicos que involucren acciones del día al día de forma que los mantengamos los más autónomos posibles. En este apartado trabajamos la motricidad fina (abrocharse camisas, atarse o colocarse zapatos, manejar cubiertos pese al temblor…), a parte de juegos que resulten de utilidad diaria (sentarse y levantarse de sillas, vencer obstáculos como el cruce de puertas, subir escaleras, llevar cosas en las manos…). Acciones que, en definitiva, a un EP le paralizan y le ponen en riesgo de caídas y sus consecuencias.

Las caídas son un problema común para las personas con Parkinson. Hay varios estudios que demuestran que tras realizar actividad física de baja-moderada intensidad, con periocidad de 3-4 días en semana, entre 40-60 minutos… el riesgo a padecer caídas se vio disminuido entorno al 65% en EP de afectación moderada. En los casos de Parkinson severo, esta disminución de riesgo a caídas no se observaba de forma tan significativa debido a lo que la enfermedad de por si ya conlleva en el control motor del enfermo.

Por todo ello, os invito a moveros. A dar paseos, a hacer terapia acuática, o cómo no… a probar nuestros talleres tanto de movilidad como de fisioterapia en los que abordamos todo lo anteriormente expuesto.

Un saludo, y espero que al menos, esta información os haya sido de utilidad. No vemos.

Fisioterapeuta:

Rosana Pedro